Creo que era una mañana normal de un día normal...
Abrí los ojos despacito, estaba cansada (maldito vicio el de quedarme leyendo hasta altas horas de la madrugada), pero aun así me levante, puse los pies en el suelo y mire por la ventana.
Si, el mundo real seguía donde lo había dejado la noche anterior...
Suena el móvil... Como preludio de una sinfonía a escasos acordes del crecendo final.
Vaya! un mensaje, no puedo evitar esbozar una sonrisa cuando veo el remitente, el siempre Príncipe Destronado. Ingenua de mi, imaginar que como roció primaveral quisiera regalarme las bonitas primeras palabras de la mañana...
" Yo lo siento, pero..."
(Si, eso es todo lo que recuerdo, antes de que el grito mas desgarrado surgiera de mi garganta para devorar todo a su paso. El segundo mas eterno del segundero, jamas marcado...)
Cuatro... Si, cuatro palabras bastan para precipitar el falso cuento de hadas
hacia el tragico final que siempre debieron tener....
Y al final después de hojas y hojas escritas, con pluma, tinta y alma de la niña soñadora que fui, soy y seré hay un Postdata, apenas legible,
solo para aquellos ojos que en el momento poco adecuado levantaron los ojos para mirar mas allá, un posdata que dictaba así:
"... bienvenida al primer día del resto de tu vida"
Como el disparo de salida de la carrera mas larga jamas escrita
...si, creo que todo empezó así.
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